Estoy convencido de que las expresiones culturales, cualesquiera que sean ellas (escultura, música, teatro, actuación, literatura, otras), son un vehículo para transformar cosmovisiones individuales y sociales.

Ellas representan el detonante para que los paradigmas de la sociedad cambien y con ellos, los hábitos de las personas. Y es justamente en este punto en donde empieza el vínculo entre cultura y medio ambiente: El paradigma de la sostenibilidad busca que los individuos transformemos nuestros hábitos de consumo para hacerlos más eficientes y para que la felicidad no esté en función del poseer y el consumir, sino de otras alternativas menos materializadas.

Un ejemplo: Si una canción o una serie de canciones transmiten y refuerzan el mensaje que “el éxito es tener, poseer, acumular”, pues el paradigma que se genera en la microsociedad que escucha esta música tenderá a definir su visión o concepción de felicidad (y del deber ser de la vida), en función del sobreconsumo.

En esa medida, las expresiones culturales son tan sólo canales para transformar visiones y definir culturas y entendimientos sociales. Utilizadas de manera consecuente con el reto ambiental y social que tenemos, son un gran aliado e instrumento para generar cambios individuales y colectivos.

El planeta necesita de más artistas y motivadores que ayuden a generar una nueva visión de nuestra relación con el entorno.


Julio Andrés Rozo G

Fuente Original:
La Red de la Educación

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