Por Andrea Escobar Vilá 
Directora Ejecutiva  
Fundación Empresarios por la Educación 

Hace 17 años, Nicanor Restrepo entendió que los empresarios de todo el país podían hacer una valoración privilegiada de la importancia de la educación para el desarrollo de la sociedad y que la creación de la Fundación Empresarios por la Educación habría cumplido su propósito si lográbamos interesarlos, comprometerlos con un mensaje de cambio y transformación de la educación; si conseguíamos movilizarlos en torno a una agenda simple y poderosa para que académicos, gestores sociales, políticos y ciudadanos avanzaran juntos en lograr una mejor educación, con estándares más altos que compensara las carencias de nuestra población más pobre. 

Por supuesto que ha valido la pena. Desde un comienzo teníamos claro que la invitación a ser parte de FExE no era solo para aportar económicamente sino también con tiempo, conocimiento y las capacidades que las empresas tienen para ser puestas al servicio de la educación en cada uno de los municipios y departamentos. 

Entendemos que la fortaleza de FExE radica en la existencia de los capítulos regionales, los programas con que impactamos, las redes que construimos y nuestros aliados. La suma de todo esto, es lo que nos permite transformar la educación, la participación de todos los actores del sector educativo lo hace posible.  

Por eso, nuestro compromiso con el programa Rectores Líderes Transformadores (RLT) en los últimos diez años nos ha retado de manera permanente a seguir un proceso de cambio y escalamiento donde los protagonistas son y serán siempre los directivos docentes del país. 

Por esto, durante los últimos meses hemos trabajado en procesos de entendimiento, investigación y comprensión para seguir potenciando nuestra formación de directivos y ampliar el número de rectores y coordinadores impactados que hoy asciende a 1600.  

Como tanque de pensamiento, es un honor para nosotros ofrecer a la comunidad educativa del país todo el conocimiento y experiencia que hemos acumulado durante este tiempo a través de RLT, cuya preparación e impacto alcanzados nos permite hacer posible la idea de transferirlo a más organizaciones del país, llegar a más regiones y sumar esfuerzos para continuar aportando al mejoramiento de la calidad educativa en Colombia. Porque cuando la educación es prioridad logramos cambiar la realidad.