No es un secreto que existen dificultades estructurales que hacen difícil que la educación como derecho fundamental pueda ser una realidad hoy en Colombia.

No es un secreto que existen dificultades estructurales que hacen difícil que la educación como derecho fundamental pueda ser una realidad hoy en Colombia. Lo evidencian las pruebas nacionales e internacionales, las bajas expectativas sobre los directivos y maestros, la brecha entre la educación pública y privada y la poca participación de las familias en el acompañamiento educativo de sus hijos.

Por eso, participar en un espacio de reflexión sobre los desafíos y alternativas para que la educación sea cada vez de mayor calidad es una prioridad absoluta, para que educar en el país en un contexto de paz sea posible. Esto lo permite la construcción colectiva del Plan Decenal, “un mecanismo único de consulta, en el que la educación se convierte en un compromiso de todos los colombianos y uno de los principales temas de la agenda pública”, un espacio en el que la voz de todos los ciudadanos cabe. Se trata precisamente de reconocer la voz de toda la diversidad cultural, étnica, política y social del país para responder a las necesidades más sentidas y enfocar los esfuerzos para cerrar brechas y generar mayor justicia social. Nuestro deseo común de una mejor educación quedará expuesto como un llamado de atención permanente al Gobierno Nacional y a los gobiernos locales a atender las prioridades y la necesidad urgente de formar ciudadanos críticos, creativos y con mayor conciencia de cómo seguir construyendo este país en escenarios de paz.

Los retos son inmensos. Desde la primera infancia hasta la educación superior, todo ciudadano colombiano tiene derecho a desarrollar todo su potencial, a ser protagonista de su bienestar y del de los demás, a entender que la vida y el bien común son valores sagrados por los cuales trabajar… Esto es lo mínimo que podríamos esperar. Además, aprender toda la vida nos da más posibilidades de vivir con dignidad.

No basta con priorizar retos y definir estrategias de solución. El seguimiento a estas propuestas y el control social a las políticas educativas requieren sentarnos muchas veces a conversar de manera distinta y mejor. Necesitaremos recurrir al pensamiento crítico, nuestra capacidad de traer todos los argumentos posibles y evitar las imposiciones; al pensamiento creativo, nuestra capacidad de buscar alternativas muchas veces impensables; y al pensamiento sistémico, nuestra capacidad de comprender que todo está en permanente interacción y mutua afectación.

Aprender a solucionar los conflictos de manera no violenta requiere de una educación para la paz decidida, abierta y transparente, en la que reconocer las historias de guerra que hemos vivido resulte una oportunidad pedagógica para trascender el pasado y aprender otra manera de comunicar lo que somos y hacemos en el diverso país que tenemos. El Plan Decenal no solo está en la obligación de recoger las iniciativas que siguen estando atomizadas, sino que, como buen faro, debe servir de luz para su articulación, para tejer más allá de los “egos temáticos” una política educativa de Estado que se mantenga y sostenga en el tiempo, que no se “quiebre” con los cambios de gobierno, como ha ocurrido, por ejemplo, en temas tan sensibles como la educación para la sexualidad y la construcción de ciudadanía, y que además vea en el enfoque de género una oportunidad de inclusión y desarrollo para todos.

La calidad de las relaciones e interacciones le da sentido a la escuela y al aprendizaje en ella. Los liderazgos en educación no solo están en las entidades gubernamentales, se ponen a prueba cuando se valoran y promueven en los rectores, sus equipos directivos, los docentes y los estudiantes y sus familias. El liderazgo distribuido le da fuerza al proceso de enseñanza y aprendizaje y permite que “el valor de ser y de ser con otros” se convierta en un horizonte y dé soporte a las estrategias para afrontar los retos.

Diego Arbeláez Muñoz*

*Coach ontológico en la Fundación Empresarios por la Educación, una organización de la sociedad civil que conecta sueños, proyectos, actores y recursos para contribuir al mejoramiento de la calidad educativa.

Fuente original: EL MUNDO