Si bien la legislación educativa colombiana hace referencia a la corresponsabilidad de la familia en la formación de los niños y la contempla en las diferentes instancias y órganos de participación en la escuela.

Si bien la legislación educativa colombiana hace referencia a la corresponsabilidad de la familia en la formación de los niños y la contempla en las diferentes instancias y órganos de participación en la escuela, la realidad a la que se acude desde el sistema educativo es a una participación de las familias en la escuela limitada a reuniones de entrega de informes académicos y/o de comportamiento o a charlas en la escuela de padres sobre temáticas que muchas veces distan de su interés.

Las primeras escuelas gozaban de una estrecha relación con la comunidad, pero esta fue distanciándose de manera que la escuela se fue especializando en la labor pedagógica del saber, desconociendo la inteligencia cultural de las familias, mientras que éstas últimas se focalizaron en formar personas. Afortunadamente, esta percepción ha venido cambiando y se está reconociendo que existe una corresponsabilidad de todos en la educación de los niños y niñas. Pero ¿cómo involucrar a la comunidad en los procesos educativos?

El ejercicio de la ciudadanía en el aula reviste de importante valor, es allí a partir del diálogo igualitario en el que se aprenden a respetar las contribuciones de todas las personas sin importar su rol jerárquico, en el que todos han de tener la misma oportunidad de hablar y ser escuchados, de llegar a acuerdos, de reconocer la inteligencia cultural del otro, en el que las múltiples interacciones aumentan el aprendizaje de los interlocutores, y estos no referidos únicamente a maestro – estudiante, sino a todos los actores que de alguna manera participan en la escuela.

Pero ¿por qué para la escuela la participación de la comunidad en los procesos educativos puede generar inquietudes? ¿Por qué mantenerse en el rol de poder?, si la escuela reclama permanentemente la implicación de las familias en la educación de sus hijos y la valoración de la profesión docente, traer a diferentes actores de la comunidad a acompañar procesos de reflexión entorno la escuela, logra ser un bálsamo para el maestro que deja de lado su soledad y pasa a contar con un grupo de voluntarios con diversos saberes que alimentan sus prácticas pedagógicas y que lo acompañan en su ejercicio en el aula, dándole un sentido diferente a la relación de la escuela con su entorno.

En este sentido y con el ánimo de apostarle a la transformación social y educativa de las escuelas a partir de la participación e interacción de la comunidad, surge el Proyecto Comunidades de Aprendizaje – CdeA, que llega a 38 escuelas del país como resultado de la alianza Natura Cosméticos – Fundación Empresarios por la Educación (1 Atlántico, 6 Cundinamarca, 18 Antioquia, 2 Itagüí, 11 Valle del Cauca).

Para que mejoren el aprendizaje y la convivencia en la Escuela, CdA propone un conjunto de actuaciones educativas de éxito (tertulias literarias, biblioteca tutorizada, grupos interactivos, formación de familiares, modelo dialógico de resolución de conflictos, participación educativa de la comunidad y formación pedagógica dialógica) validadas por miembros de la comunidad científica internacional, que demuestran generar los mejores resultados en cualquier contexto y que favorecen la participación de quienes de manera directa o indirecta influyen en los aprendizajes y el desarrollo de los estudiantes (familias, docentes, directivos docentes, administrativos, sector privado, gobierno, vecinos, etc.)

Comunidades de aprendizaje hace posible la transformación social y educativa, y es a partir de su perspectiva dialógica que podemos evidenciar que somos capaces de aprender y que necesitamos de los otros para continuar aprendiendo a lo largo de la vida, superando el autoritarismo y construyendo el diálogo igualitario basado en argumentos y consensos sin importar los roles o jerarquías.

Mayte Beltrán Ventero*

*AGerente de capítulo Bogotá y Cundinamarca, Fundación Empresarios por la Educación.

Fuente original: EL MUNDO